Sr Luis Landero:
El trece de noviembre de 1994 acabé de leer Juegos de la edad tardía, y quedé muy impresionado. Me pareció la mejor novela escrita en español por un autor contemporáneo. ¡Oh, sí, se lo digo así de llanamente!. Me encantó su estilo, el argumento me pareció genial, y me reí como nunca me había reído leyendo una novela seria. Decidí que usted era mi novelista preferido, el escritor que yo habría querido ser...
Después dejé de leer, e incluso dejé de escribir, fui al oculista, me divorcié, y, en fin, me pasaron un montón de cosas intrascendentes que sin embargo constituyen el meollo de mi vida. Empecé a leer El mágico aprendiz pero acabó el siglo y no me dio tiempo a terminar la lectura. Cuando cumplí cincuenta años, exactamente el mismo día que cumplí esa edad tan definitiva, mi novia me regaló Hoy, Júpiter, porque sabía de mi vocación landerista y aún confiaba en que yo sería capaz de leer un libro entero. Estábamos en un bonito hotel de Palamós, a cien euros la noche, con un servicio de buffete en el desayuno que no se puede ni imaginar, y una piscina que al anochecer se iluminaba por dentro durante unas horas. Además, y sin saberlo, tenía un billete de ida y vuelta a Liverpool para una semana después... Pero esto no tiene que ver con lo que quería decirle.
Lo que quería decirle es que hoy he acabado de leer El guitarrista, y me ha gustado tanto, he disfrutado tanto leyendo un capítulo cada día (a pesar del bochorno de estas tardes de agosto), que ayer decidí enviarle esta carta de felicitación y agradecimiento.
No me voy a poner pesado haciéndome el listo; que si el estilo, que si el argumento, que si la urdimbre, que si el ritmo narrativo... No soy crítico literario, y ya le he dicho que dejé de leer y escribir hace uno o dos lustros. Le diré que conecto (como decimos ahora modernamente, o también "empatizo") con lo que usted escribe. Me gusta mucho el tono discreto y brillante a la vez. Me ha encantado el fragmento en el que el señor Rodó habla de su frustrada carrera de escritor, y en cierto modo me ha recordado (si es que recuerdo algo porque han pasado más de diez años) al personaje de la trama de Juegos... Porque, ya lo habrá adivinado, me identifico con esos escritores frustrados. Debo de ser una de las personas que han escrito más páginas sin publicar una sola línea. ¿Seré un personaje suyo que usted aún no conoce...?. No, porque eso, como diría alguno de sus personajes reales, ni siquiera es original.
Los lectores disfrutamos leyendo y, en el mejor de los casos, nos inspiramos en lo que leemos, aprendemos, vivimos imaginariamente, crecemos..., y procuramos no destripar libros haciendo análisis literarios (que son competencia de los analistas). Por eso solo quería mostrarle y hacerle llegar -¡ya veremos cómo!- mi agradecimiento, mi gratitud por haber escrito esos libros. Y que eso compense sus noches de insomnio detrás del enigma de la escritura -si las hubo-, sus incertidumbres -¡que las habrá!-, y todas las penalidades que sin duda conlleva la vocación de escribir, y que no siempre cura la pasta de los copyright o las incandescencias de la popularidad.
¿Vale la pena tratar de escribir bien?. Por supuesto que sí. Por lo menos, eso me parece a mí después de leer sus libros.
Reciba una cordial felicitación de mi parte,
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